
Creo que mi visión del mundo es una mezcla de optimismo y pesimismo, donde la única conclusión es que la raza humana es sumamente irónica. El mundo tiene cosas sumamente hilarantes como que la Roma que ayudó a crucificar a Cristo para que la gente se olvidara de él, es hoy por hoy el centro mundial del catolicismo... O España, un país azotado durante décadas por el nacionalcatolicismo, es apenas dos décadas después uno de los pocos países del mundo donde se permite la unión civil entre personas del mismo sexo.
¿Qué ocurre que lleva a las personas (y sociedades) a convertirse precisamente en todo eso que critican? Ya tal vez hemos citado algunas causas en otra entrada; pero ésta es para hablar de un caso más puntual: la izquierda internacional, esa que está tan "de moda", y que no se escapa de esta absurda realidad que llamamos existencia humana.
Marx ya dijo hace algún tiempo que "la religión es el opio de los pueblos". Y tal vez tuvo razón; después de todo, en esa época era un cerrado sistema de creencias que regía los mecanismos de poder, utilizando el miedo de la gente y ofreciendo paraísos y tierras prometidas que los devotos nunca han llegado a ver; pero, ¿verdaderamente ha cambiado mucho la humanidad?
Hagamos un pequeño ejercicio:
cambiemos la Biblia por el Manifiesto Comunista;
un profeta chivudo llamado Jesús por otro llamado Karl;
el diablo por el capitalismo;
la tierra prometida dejemos de llamarla Canaán y llamémosla mejor Utopía;
quitemos las jerarquías eclesiásticas por las del partido...
¿Lo que nos queda, en su funcionamiento más elemental, es muy diferente a todo aquello que Marx llamaba "el opio de los pueblos"? ¿Acaso no se sigue asustando a la población con el capitalismo (el diablo), y no se siguen alimentando sus esperanzas con un reino mágico (de esos donde los osos duermen en sus cuevas y las abejas vuelan de flor en flor), que ahora decidimos llamar "Utopía"? Pero aún más grave, ¿no es una realidad que los nuevos "devotos" (militantes) aunque muy probablemente jamás llegarán a ver esta mágica tierra prometida, están dispuestos a combatir a quien haga falta por defenderla?
Tal vez llegó la hora de que dejemos de pensar que están mal las religiones, los sistemas económicos o los partidos políticos... Tal vez lo que apesta es, simplemente, la humanidad.




