Mostrando las entradas con la etiqueta economía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta economía. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de marzo de 2009

Metáfora de lo que ocurre en Venezuela

Corrupción.


Inestabilidad política.


Alta inflación y desempleo.


Expropiaciones.


Delincuencia desatada.



¡Venezuela!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Esclavitud en el siglo XXI

Sé que tengo tiempo sin escribir. La razón de mi ausencia es bastante simple: no he tenido muchas ganas de escribir. Mi (cada vez más) inexistente motivación ante el (cada vez más deplorable) mundo de la producción audiovisual venezolana, me ha llevado a abstraerme de la realidad. Supongo que si han leído las entradas anteriores, no podrán decir que no se veía venir.

En realidad, mi sumersión en esta especie de estado de evasión me ha llevado a entender por qué algunas personas entran al mundo de la droga, el alcoholismo o incluso cometen suicidio. En mi caso particular, como no me gusta ninguna de las opciones anteriores, me dediqué a evadir la realidad con esto:


Basta decir que en la Matriz personal en la que estoy no soy un guionista/director/editor desempleado a finales del 2008... No. Soy el exitoso director técnico del Barcelona FC que, a enero del 2015, ya ha ganado seis ligas consecutivas, tres ligas de campeones y tiene el equipo más rentable del fútbol del viejo continente.

Claro que en algún momento hay que volver a la realidad, y por eso paralelamente a mi compulsiva utilización del juego de EA Sports, también he utilizado el PC para redactar CVs, enviarlos a todas partes y buscar más y más opciones de trabajo... A este punto, ya me he convencido de que en Venezuela no conseguiré ninguna oferta laboral que me motive en cuanto al contenido, puesto que lo que se está produciendo en TV (pública y privada), publicidad o cine, me parece simplemente basura. Por esta razón, he bajado mis expectativas al punto de buscar alguna oferta donde al menos haya cierta armonía en el ambiente laboral, y pueda recibir un sueldo que, si bien es casi imposible que sea bueno, al menos sea "digno".

Lo que voy a contar a continuación es el extracto de una entrevista de trabajo que tuve recientemente, y que me hizo ver que, aún con expectativas tan bajas, es posible que salga defraudado de esta nueva embestida por conseguir una fuente de ingresos regular.

La situación es sencilla, me encuentro sentado en una sala de conferencias atendiendo a una entrevista para el puesto de editor. Frente a mí se encuentra el coordinador de post producción, quien me explica las funciones del puesto. A continuación, un extracto de la conversación:

COORDINADOR: ¿Ya te hablaron del horario de trabajo?

YO: Sí... De hecho en la entrada tienen un letrero con el horario. La persona de RR.HH. me lo explicó bien. De lunes a viernes hasta las 6:30 pm.

COORDINADOR: Sí, pero es que en el mundo de la post siempre hay cambios. Puede ser que te toque quedarte hasta tarde... O trabajar los fines de semana.

YO: Sí, bueno... Yo he trabajado de editor antes. Sé muy bien que los horarios no son tan estrictos como en otras cosas.

COORDINADOR: Sí, pero es que es muy importante aclarar esto... Acá tratamos de que a las 8 ya la gente esté saliendo a su casa... Pero la verdad es que nunca se sabe... De hecho, nosotros lo que estamos buscando es un... (PAUSA POR UNOS SEGUNDOS) Bueno, no diría esclavo... No. Esclavo no... Estamos buscando un (PAUSA MÁS PROLONGADA) ...una persona comprometida con la empresa.

YO:

Después de mi reacción, sé que el coordinador duró algunos minutos más, explicándome los pormenores del puesto de trabajo; sin embargo, no podía sacar de mi mente el hecho que el tipo me iba a decir que estaban buscando un esclavo, pero al final se dio cuenta y tuvo que repararlo. Ante esta cruda realidad no tuve más remedio que llegar a meterme una fuerte dosis de Fifa 09.

Creo que sólo saldré de mi realidad virtual cuando la realidad real me ofrezca una mejor alternativa.

martes, 7 de octubre de 2008

Adiós a las izquierdas y derechas

En una interesante entrada de Blogacine, el autor describe de excelente manera el impacto de la actual crisis económica a nivel mundial. Uno de los comentarios más acertados e impactantes, compara el intervencionismo del Estado norteamericano en el mercado con la caída del Muro de Berlín. En lo personal, creo que al sistema gringo se le vienen viendo las costuras desde hace rato con los subsidios a la agricultura y la industria del metal. Después de todo, se supone que son ellos los principales promotores del “mercado libre”, ¿o no?

En realidad, creo que ese antiguo dilema de derechas e izquierdas (importado de Europa, además) murió con el siglo XX. En principio, como se comentó en una entrada anterior, es muy difícil para la gente de la generación Y en adelante defender un sistema político, cualquiera que sea, ya que sienten que ninguno los representa ni vela por sus intereses. Y razón tienen.

Un minuto de silencio por las ideologías


En principio, es fácil ver cómo los países que siguieron una doctrina pura terminaron chocando contra la pared que significaba su propia ideología. Por un lado, los países que decidieron casarse con el bloque comunista terminaron suprimiendo tanto la iniciativa individual que terminaron cediendo ante las mismas masas que supuestamente querían proteger. La razón es sencilla: este tipo de sistemas nunca velan por el bienestar general, sino por lo que ellos creen que es el bienestar general. Más importante aún, se olvidaron que a fin de cuentas, las masas no son más que un conglomerado de individuos... Y predirle a una persona que renuncie a su individualidad en beneficio de lo que unos pocos burócratas del comité del partido consideran que es lo mejor para el país, no dista demasiado del funcionamiento corporativo que la “dictadura del proletariado” dice combatir.

Por otro lado, la derecha con su retórica de libertad y progreso, terminó colapsando ante un fenómeno que muy inteligentemente mi padre definió en una conversación muy reciente como “La suma de todas las avaricias”... A fin de cuentas, nadie tuvo la culpa, pero todos la tuvieron. Ese exacerbado individualismo que terminó cediendo ante el egoísmo y la avaricia, llevó a las compañías y personas a olvidarse de la simbiosis que existe entre todos nosotros...

El caso venezolano

Hace tiempo hablaba de una conversación que tuve con un amigo en la cual él me hablaba de que el sistema económico que impera en Venezuela es el feudalismo, y los sucesos recientes parecen darle la razón. En un momento en el cual impera el pánico por la situación de las bolsas económicas a nivel mundial, ¿alguien se ha preocupado por la situación en la Bolsa de Valores de Caracas? No... Y no tiene por qué preocuparse; después de todo, la cantidad de capital que se mueve en ese mercado es ínfimo... Todos los venezolanos están claros en que la gran mayoría de los recursos del país se encuentran repartidos entre unas pocas familias por un lado; y la “boliburguesía” que dispone de la renta petrolera, por el otro... No hay movilidad de capital, ni movilidad social. El país se encuentra estancado.

Ayer justamente leía un buen artículo de opinión en El Universal, donde se hablaba de la situación del país. Lo que no me gustó del enfoque que le dio el columinista es que una vez más, se culpaba a las clases medias y bajas por lo que ocurre, en una frase donde se decía que seguiremos teniendo caudillos mientras haya gente dispuesta a seguirlos... Yo propondría ir un poco más allá y preguntarnos, ¿por qué hay gente dispuesta a seguirlos? Precisamente por lo que se comenta ante la entrada anterior... Si la gente siente que el sistema imperante no les va a garantizar un buen nivel de calidad de vida, indefectiblemente apostarán por un cambio. Incluso me animé a enviarle un correo a la columnista donde, de manera más tajante le decía que “mientras en Venezuela no impere un sistema liberal, sino un Feudalismo disfrazado, seguirán apareciendo Caudillos disfrazados”...

¿Cómo llegamos a esto?

En esa conversación improvisada que tuve con mi padre, y a la cual se unió mi hermana, pronto salió a relucir lo complicada que se había puesto la situación en Venezuela. Entre otras cosas, hablamos sobre cómo en Venezuela el sistema había llegado a unos intolerables niveles de individualismo que, lejos de motorizar el progreso y bienestar general, habían llegado a unos terribles niveles de competencia donde el sistema de devoraba a sí mismo. Todo el mundo defiende su parcela y nadie está dispuesto a ayudar a nadie.

Entre otras cosas, cada uno comentaba cómo esto se manifestaba en su área profesional. El resultado que vimos que teníamos en común es que todos nos habíamos aislado de nuestras relaciones profesionales porque sentíamos que éramos utilizados todo el tiempo. Y la realidad es que así es... Es algo a veces tan sutil, que es difícil que la gente lo sepa de manera conciente. Tal vez es el instinto de supervivencia, o tal vez, como plantea el siguiente documental de la BBC, se debe a una corriente filosófica y económica surgida desde los laboratorios norteamericanos durante la Guerra Fría.

Si disponen de tres horas de su vida para ver un material que probablemente les haga replantearse la manera en que viven sus relaciones con los demás, los invito cordialmente a que vean el documental La Trampa: lo que pasó con nuestros sueños de libertad de Adam Curtis. Una vez más, algo que conocí vía Blogacine. Son tres capítulos de una hora de duración cada uno y están a continuación:

Capítulo uno: Jode a tu compañero.


Capítulo dos: El robot solitario.


Capítulo tres: Te obligaremos a ser libre.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Resultados de la encuesta y consideraciones finales


Finalmente, el día de ayer cerró la encuesta titulada: ¿Qué debería hacer con mi vida? Los resultados quedaron de la siguiente manera:

  • Con un 33%, la opción ganadora fue: ¡Huye de Venezuela! Esto quiere decir que un tercio de los lectores de este blog (o al menos 7 de las 21 personas que votaron), están convencidos de que puedo tener mejores oportunidades para mi desarrollo profesional y personal fuera de las fronteras de mi país. A juzgar por el momento que paso actualmente, creo que tienen razón. Si bien esta especie de referéndum no es vinculante (digamos que es más bien consultivo), créanme que los resultados serán tomados en cuenta.

  • En segundo lugar, con un 23% se ubicó la opción: Todas las anteriores. Para resumir, esta opción consistía en una complicada serie de eventos que terminaban con mi suicidio por inmersión en algún paraíso tropical o de la polinesia. No tengo mucho que comentar, excepto que me alegra que esta opción no haya ganado.

  • En tercer lugar, con un 19 % de los votos, se ubicó la opción: ¡Únete a la rosca! Solamente 4 de las 21 personas que votaron creen que de alguna manera si me visto de la forma"correcta", si salgo a rumbear a los sitios "de moda" y si continúo "pagando piso" durante al menos unos 20 años más, existe la posibilidad de que en algún momento del 2028 alguien me de un trabajo no remunerado cargando cables en alguna productora de comerciales... Sin comentarios.

  • Con un 14%, se ubicó en cuarto lugar la opción: ¡Ahógate y termina con tu miseria! Muy parecida a la opción que quedó en segundo lugar, sólo que en Venezuela, y por tanto, mucho más económica. Créanme que tampoco la descarto...

  • Finalmente, con 9% y en último lugar, la opción: ¡Terapia y Prozac! Realmente me alegra que sólo unas pocas personas crean que estoy loco, o exagerando... Creo que a partir de la conferencia que mencioné en la entrada anterior, yo también descarté esta teoría...
Quiero agradecerles a todos por votar. En serio este es un momento muy, muy (pero vaya que bastante) difícil para mí. Sólo queda salir adelante, tocando puertas esperando que alguna se abra... Sin embargo, también es cierto que uno no puede esperar que las oportunidades vengan a uno, sino ser uno quien las busque... Y desde hace varios meses creo que las oportunidades para mí ya no están en Venezuela. Ojalá esté equivocado.

Los esfuerzos por encontrar oportunidades, serán registrados en este otro blog.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Pre-crisis de los 30 (o por qué todo apesta) Vol. 3 + encuesta

Siempre se ha dicho que Latinoamérica es la región del realismo mágico, cosa que es cierta; sin embargo, Venezuela (especialmente Caracas) llega a niveles que son más comparables al surrealismo. Para imaginar cómo funciona cualquier cosa en el país, sólo basta establacer cuál sería su función lógica en cualquier otro país, pensar que en Venezuela se le da el uso exactamente opuesto, y listo.

Ejemplo: el hombrillo. Su función lógica es que es un espacio para que los autos accidentados se detengan... Entonces, si en cualquier país del mundo el hombrillo se utiliza para carros detenidos, ¿qué sería lo opuesto de eso? Que se utilizara el hombrillo como canal rápido... Exactamente como ocurre en Venezuela. Listo, ya establecido esto, vamos a pasar al terrible caso puntual que me afecta.


El caso Fonprocine

Debo aclarar que no siento que en el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía se me hayan cerrado las puertas jamás. Por el contrario, mi primer cortometraje lo hice financiado por el organismo (en aquella época en que se publicaban los resultados, y quienes no salían seleccionados recibían una carta explicativa de las fallas de sus proyectos [lágrima de nostalgia]). También debo aclarar que estoy a favor del pago de impuestos, especialmente de aquellos escalonados donde quienes más tienen más pagan, ayudando a disminuir la excesiva concentración de capital en pocas manos de la cual se habló en el volúmen 2.

Supongo que con ese espíritu se creó Fonprocine, un fondo destinado al financiamiento de actividades cinematográficas, especialmente la producción de películas. El financiamiento viene principalmente de canales de TV, distribuidores y productores... Y como todo fondo, está destinado a distribuir la concentración de dinero, ayudar a la creación de obras audiovisuales y fomentar la participación de nuevos cineastas... Eso parece, ¿o no?

Hace un par de semanas recibieron (en mi casa), una visita de la gerencia de fiscalización del CNAC, para avisar que teníamos que ponernos al día con el pago de tributos a Fonprocine. Yo realmente desconocía este asunto, especialment porque como bien resumió el administrador de la productora: "si fuesemos una persona natural, no cotizaríamos suficiente para pagar el Impuesto Sobre la Renta... Ahora imagínate que tan lejos estamos de pagarlo siendo persona Jurídica". Y es que nuestra productora es tan pequeña que no tenemos ni para costear oficinas... La sala de post está en mi casa...

(Claro que si lo analizamos fríamente, la mayoría de las productoras audiovisuales operan de la misma manera... La diferencia es que los dueños de esas productoras tienen casas en Altamira o Los Palos Grandes y pues, se ve como más normal)


El hecho es que Fonprocine lo paga todo el mundo. Cualquier empresa de producción debe aportar al fondo el 1% de sus ingresos brutos, es decir, sin tomar en cuenta los gastos... Lo que quiere decir que si tu empresa está dando pérdidas, igual tienes que pagar. Sin embargo, debo decir que me parece que es una buena medida para fomentar la producción de cine.

Además si analizamos las políticas de entrega de aportes del CNAC, la verdad es que están bien reglamentadas, las decisiones se llevan a cabo a través de una comisión de estudio de proyectos que representa a los diversos sectores del quehacer cinematográfico, y además (para garantizar la responsabilidad de los productores) se les exigen garantías por el monto del aporte que se les otorgará.

Ambas cosas pintan muy bien... Hasta que ponemos una al lado de la otra. Fonprocine lo paga todo el mundo, tanto productores grandes como pequeños; pero los aportes sólo lo pueden recibir aquellos productores que puedan entregar las garantías (que pueden ir desde 200 mil BsF por cortometrajes hasta un millón 500 mil por largometraje). Si analizamos el caso de una productora pequeña (como la mía) que no tiene activos por ninguno de esos montos, descubrimos rápidamente que no podemos recibir aportes de esas características... a pesar de que sí tenemos que pagar el impuesto... Entonces, como todo en Venezuela, termina siendo al revés... Tenemos un impuesto que le quita a todos para repartirle a los pocos que tienen más...


Conclusiones y encuesta

En resúmen: formo parte de un mercado laboral con una sobreoferta de profesionales en mi área. Además, por mi perfil y mi edad estoy en una especie de limbo laboral. Por un lado, me dicen que ya estoy "sobrecalificado" para la mayoría de los trabajos que se publican en empleate o CV Futuro... (aunque en realidad quieren decir que saben que alguien de mi edad no se va a calar esos sueldos).

Y con respecto a los trabajos "buenos", de esos que pagan bien, por lo general en las productoras de comerciales, pues son como una especie de fiesta por invitación. No puedes pagar por entrar, no puedes colearte... Simplemente tienes que esperar que te llegue la invitación de la cofradía, la cual es más cerrada que una logia masónica... literalmente.

Las condiciones para montar una empresa propia son más que adversas. Especialmente porque se aplica todo lo anteriormente expuesto, pero junto...

Como puedes leer, el panorama no pinta muy bien... Y si bien es cierto que ya estoy barajando opciones porque no me gusta quedarme de brazos cruzados, en este caso particular estoy tan perdido que me gustaría saber qué piensas... Sí, tú... Sé que hasta ahora me he limitado a escribir las cosas que me provocan (bueno, para eso son los blogs) y sólo he respondido algunos comentarios de los lectores que participan más activamente en el blog; pero aunque nunca hayas escrito antes, o aunque esta sea la primera vez que lees este blog, me gustaría saber tu opinión...

¿Qué crees que debería hacer con mi vida?

Las opciones son:
  1. Después de leer esto, sólo tengo dos palabras para ti: ¡terapia y prozac!
  2. Cómprate una Mac, rumbea con los panas de las productoras en el San Ignacio... ¡y únete a la rosca!
  3. En esto se convirtió Venezuela... ¡Huye mientras puedas!
  4. Necesitas irte unos días a la playa... ¡Aprovecha de ahogarte y termina con tu miseria!
  5. Todas las anteriores: ve a terapia para que te calmes, luego te unes a la rosca para que ahorres suficiente plata para que te puedas a un país con playa, y allá te ahogas.
Vota en la encuesta que aparece en la columna de la derecha. Si se te ocurre otra opción, por favor añádela en los comentarios de esta entrada.

ATENCIÓN: La votación terminó el día 30 de septiembre a las 11:59 pm, hora de Venezuela.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Pre-crisis de los 30 (o por qué todo apesta) Vol. 2

Venezuela es uno de los países con mayor número de "emprendedores" del mundo. Y pongo este término entre comillas porque en realidad, la mayoría de las veces un emprendedor es alguien que, aún teniendo estabilidad económica como empleado, decide correr el riesgo de abrir un negocio propio. En el caso de nuestro país, la mayoría de las personas se ven forzadas a hacerlo porque no tienen más opción, ya que o no tienen trabajo, o el que tienen no les alcanza para sobrevivir. El mío es el segundo caso.

Lamentablemente, el caso de los profesionales "autoempleados" no es muy diferente al resto del mundo audiovisual venezolano. La mayoría de los trabajos se consiguen en base a los contactos, porque por alguna razón, la mayoría de la gente en Venezuela que necesita cualquier servicio, en vez de buscarlo recurre al clásico: "tú no conocerás a alguien que...". Entonces los contactos no pasan a ser una forma de conseguir trabajo, sino la única. Eso trae un problema fundamental...


La rosca

La "rosca" es como se llama al grupo de personas que controlan un área. Y se les llama "rosca" porque son un círculo cerrado.

Hace algunos años yo hacía un chiste con respecto a la rosca de producción de comerciales (probablemente el sector de la producción audiovisual más rentable en Venezuela): solía decir que era un grupo más hermético que una logia masónica. Eso fue hasta hace poco más de un año, cuando comencé a investigar el tema de la masonería en Venezuela, porque estaba desarrollando una propuesta para documental. Esta investigación ocurría al mismo tiempo que comencé a mandar mi CV y mi demo a diversas productoras de comerciales... El resultado es que recibí una rápida y grata respuesta de los masones. Me invitaron a su templo y hasta a una "tenida blanca" (ceremonia a donde pueden asistir "profanos"). Con respecto a las productoras de comerciales, ni si quiera un "no nos llame, nosotros lo llamaremos". En resúmen, ahora cuando digo que la rosca de las productoras es más cerrada que una logia masónica, no es un chiste... es la triste realidad.

Ahora bien, ciertamente la "rosca" existe en todos los países del mundo, especialmente en el área de trabajo en la que me desenvuelvo. La cuestión es que hay niveles... Es como la corrupción, en todos los países del mundo hay corrupción, pero cuando el nivel es tan elevado que atenta en contra del mismo funcionamiento del sistema, impera el caos y la ley del más fuerte... La rosca en Venezuela es igual, ha llegado a unos niveles tales de concentración que posiblemente atenta contra el propio funcionamiento de la industria audiovisual. Mientras el cine y la TV en Latinoamérica avanzan en cuanto a su discurso, en Venezuela se vive una especie de letargo... ¿No tendrá que ver el hecho que la rosca sea tan cerrada? Pero más aún... ¿Por qué la rosca es tan cerrada?

¿Capitalismo? ¿Socialismo? ¡Feudalismo!


Hace una semana más o menos me encontré con un viejo amigo escritor. Era en una entrevista de trabajo para el cargo de guionista, para la cual convocaron a cierto número de escritores que aplicamos al clasificado. Mientras esperábamos en el pasillo hablando de lo mal que está la situación de nuestro mercado laboral, este amigo comenzó a hablar de la razón por la cual él considera que todo apesta, y me parece importante nombrarla acá... Me dijo algo así como "si acá hubiese capitalismo de verdad, o socialismo de verdad, la situación sería otra... pero acá lo que hay es un feudalismo".

Esa frase me recordó un libro que leí en la universidad, llamado "El Consumo Cultural del Venezolano". Este volúmen desglosaba los hábitos de consumo cultural del venezolano en cuanto a los medios tradicionales (radio, cine, televisión y prensa); pero en el interín, también analizaba las estructuras de los medios. El resultado, como bien destacó el profesor en una clase, es que la mayoría de los medios le pertenecían en su totalidad "ya ni si quiera en su mayoría" a un individuo... y en el mejor de los casos, a su familia.

"¿Ustedes creen que en un país capitalista, eso funciona así", apuntaba el profesor. "En realidad en esos países muchos medios le pertenecen a las corporaciones, sí... Pero la mayoría de estas corporaciones cotizan en la bolsa, razón por la cual, en el fondo, cualquier ciudadano puede hacerse con una pequeña parte de esas empresas y de sus ganancias". Ese se supone que es el sentido del capitalismo, que el capital fluya, que haya oferta, que no existan monopolios ni oligopolios, y que todos los individuos (y no sólo una pequeña parte) puedan hacerse con los medios de producción.

Venezuela es tan feudalista que verdaderamente a nadie le interese lo que ocurra con la Bolsa de Valores de Caracas. El capital que se negocia allí es ínfimo. La movilidad de dinero es casi nula. Todo le pertenece a un pequeño grupo de familias acomodadas (prácticamente desde tiempo de la colonia) y la otra mitad (las ganancias de PDVSA) están en manos del gobierno... Basta darle un vistazo a la clasificación de Transparencia Internacional para tener una idea de qué manera se distribuyen esos recursos.

Claro, hay quienes piensan que la salida a este callejón sin salida de concentración de capital es el socialismo...


¡Muajajajajajajajajajajajajajaja!

(Sigue en el volumen 3)

lunes, 1 de septiembre de 2008

Pre-crisis de los 30 (o por qué todo apesta) Vol. 1

No han sido días muy fáciles. Creo que estoy en ese estado en el cual a algunos les da por evadir la realidad, ya sea a través del alcoholismo, drogadicción o simplemente locura. Como no me gustan ninguna de las opciones anteriores, he resuelto jugando Sauerbraten, escuchando música (como la canción de la entrada anterior) y saliendo de vez en cuando con mis panas.

Las razones de este bajón emocional son bastantes, y como bien dice el título, o como se mencionaba entre líneas en una entrada anterior, creo que todo el asunto tiene que ver con mi cumpleaños. Ahora bien, debo aclarar que no tengo miedo a la vejez ni a la muerte... Lo que verdaderamente me tiene cabizbajo no es que a mis 28 años todavía viva con mis padres y no me haya independizado económicamente, sino el hecho que no hay ninguna razón para pensar que esto vaya a cambiar en el corto ni mediano plazo...

Por estos días hablaba con un amigo que entró a trabajar en un canal de TV, y me comentaba lo bien que le iba en el trabajo y que no se quejaba del sueldo. Por un momento quedé en choque hasta que recordé que no es venezolano, sino chileno, vive en Santiago y trabaja en Canal 13. Este escenario de mi amigo, lejos de ser un ideal fantasioso y surreal, en realidad debería ser algo normal en cualquier país con una economía medianamente decente... Entonces, ¿por qué un profesional promedio venezolano no puede aspirar a independizarse económicamente y construir un proyecto de vida? ¿Por qué todo apesta?

En términos generales, la economía apesta...

La economía venezolana, y de gran parte de este hemisferio, pasa por un momento nefasto. El principal problema es la vivienda, no sólo en nuestro país sino en gran parte del continente... Pregúntenle a los gringos, que tienen una gran recesión en gran parte por el problema de las hipotecas en ese país.

En Venezuela este es uno de los problemas más graves que se enfrenta. Simplemente hagan un pequeño ejercicio, ingresen a cualquier página de compra y alquiler de inmuebles como tuinmueble.com o tuapartamento.com, y luego entren a cualquier página de búsqueda de empleos como CVFuturo, Empleate o Computrabajo y vean los sueldos que se ofrecen. Parece un chiste, ¿cierto? Pues no, es la triste realidad a la que nos enfrentamos los venezolanos en este momento: sueldos que no alcanzan ni si quiera para pagar un alquiler, ya ni si quiera hablar de servicios, comida, transporte, ropa y gastos que cualquier ser humano normal debería poder afrontar.

Claro que hay algunos rubros que en la actualidad se mueven mejor que en otros. Desgraciadamente...

El mundo de la producción audiovisual venezolana apesta todavía más...

Cuando entré a estudiar la carrera de Comunicación Social en la UCAB, era una carrera que se impartía en relativamente pocas universidades a nivel nacional. La población de graduandos era suficiente para satisfacer las demandas de empleos de los medios de comunicación. La cuestión es que era una de las carreras más solicitadas en la actualidad, y las universidades privadas, ávidas de cobrar mensualidades, no podían pelar la oportunidad de sacarle dinero a la carrera de moda. Como resultado, hoy en día se gradúan casi diez veces la cantidad de alumnos de comunicación social que hace diez años... Algo que tendría sentido si existieran 10 o 15 veces más medios de comunicación, pero la realidad dista demasiado de ser así...

La reciente salida del aire de RCTV por señal abierta, ocasionó una merma en los ingresos de la empresa. Por supuesto que la alta gerencia del canal no podría renunciar a sus sueldos de cientos de miles de dólares, así que comenzaron a botar a cualquier miembro del personal medio que encontraron mal parado. De un aproximado de tres mil empleados que tenían hace tres años, en la actualidad no hay más de 700... Los que quedaron se sienten "afortunados" por haber mantenido su puesto de trabajo, y por eso no protestan el que tengan el mismo sueldo desde hace dos años, a pesar de que la inflación de este año se calcula entre 25 y 35%.

Pero RCTV no es un caso aislado. Prácticamente todas las empresas, a sabiendas que existen miles de recién graduados de comunicación social todos los años, han asumido la política de: "si tú no estás dispuesto a recibir este sueldo mísero, algún pobre pasante seguro lo hará". Y seguro los hay... Por esta razón en Venezuela siempre se consiguen ofertas de empleo en el área, porque ese puesto sólo estará ocupado el tiempo que le tome a la persona darse cuenta que está siendo explotado miserablemente, y que no tiene ninguna probabilidad de hacer carrera en esa empresa... Y entonces decidirá marcharse (probablemente, a ser explotado en otra empresa). Y así sigue el círculo...

La cuestión es que precisamente por todo lo dicho anteriormente, mientras más años pasan, y uno tiene más experiencia, y un currículum vitae más completo... ¡es más difícil encontrar trabajo! Ya varias veces me han dicho que estoy "sobrecalificado" para tal o cual trabajo. Claro que uno podría pensar que entonces alguien de mi perfil debería montar su propia empresa o algo así...


¡Muajajajajajajajajajajajaja!

(La explicación de esta carcajada, en el Volumen 2).

lunes, 25 de agosto de 2008

Tecnología, economía y medio ambiente


Hace un par de semanas vi Wall-E y debo admitir que me gustó bastante. En principio, es refrescante ver cómo la ultraconservadora Disney retoma su espíritu original (el de su fundador, Walt) para contar una historia de estas características. Por un lado, corren el riesgo de hacer una historia que (al menos en la primera mitad) tiene el mínimo de diálogos, y poéticas imágenes que rayan en la distopía; pero más importante aún, Disney se deja de peroratas políticamente correctas y finalmente lanza un claro mensaje en contra del consumismo y los monopolios. Una vez más, las corporaciones demuestran algo que le falta a muchos gobiernos: autocrítica.

Es bueno ver cómo el asunto de la ecología poco a poco va cobrando fuerza en el discurso audiovisual. Alegra ver que no todo murió con el Oscar a Una verdad incómoda y el Nobel para Al Gore. Esperemos que lo de los autos híbridos, además de la búsqueda de otras fuentes de energía renovables, no se queden sólo en una moda.

También resulta esperanzador es que algunas compañías descubran que el reciclaje no sólo ayuda al planeta tierra, sino también a sus bolsillos. Por ejemplo, ante el creciente precio del petróleo y los costos cada vez más elevados de los pasajes aéreos, Delta Airlines decidió suprimir la impresión de tickets. Ahora todo lo harán a través de boletos electrónicos, lo que no solamente simplifica el proceso y le ahorra millones de dólares a la compañía, sino que también significará el ahorro de toneladas de papel...

También es muy interesante lo que ocurre en el mundo del sofware libre. Es bueno ver que compañías como AMD estén involucrándose cada vez más con el desarrollo de sistemas operativos con núcleo Linux. ¿Y qué tiene que ver el Linux con el medio ambiente? La verdad es que al no tener una filosofía consumista, puede ser de gran ayuda para el medio ambiente y no sólo por su aspecto filosófico, sino por su funcionalidad.

La semana pasada hablé con un sonidista que está pensando adquirir equipos para la post-producción de sonido de forma independiente. Cuando le pregunté por su plan, él me dijo que ya se está preparando, pero que primero necesita vender su "pote" de Pentium III. Está bien que la tecnología avanza de manera rápida, pero... ¿Por eso tenemos que llamar pote a un computador que hasta hace nada nos servía perfectamente para hacer nuestras labores del día a día? Eso es lo que filosofías como las de Microsoft o Apple hacen con nosotros... Nos obligan a que tengamos 1.5 Gigas de memoria ram para usar la nueva versión de Word... ¡Casi dos gigas para utilizar un procesador de texto! Igual ocurre con los navegadores de Internet, hojas de cálculo y demás aplicaciones que son las más comunes entre usuarios regulares... ¿Acaso no se pueden utilizar estas aplicaciones con muchísimos menos requerimientos de hardware?


Por supuesto que sí, y es ahí donde entran las distribuciones Linux... La última versión de Debian, por ejemplo, puede correr con sólo 64 megas de Ram y 1 GB de disco duro. Con esto basta para poder correr una buena suite ofimática, un buen navegador de red y los programas más comunes que cualquier usuario necesita... Lo mejor de todo es que un computador de estas características se consigue casi regalado en mercados de segunda mano, así que es una buena forma de reciclar...

Y con respecto a mi amigo sonidista, al final le recomendé la distribución argentina Musix, que está basada en Knoppix y tiene decenas de aplicaciones para la producción de audio... Espero que le pueda ser de ayuda.

lunes, 21 de julio de 2008

Programas libres y el poder de elegir


Tenía tiempo sin escribir porque he estado en un largo proceso de migración del mundo Windows a esa otra dimensión llamada Linux. En principio quería escribir algunos artículos (como el anterior) donde hablara de las ventajas, desventajas y razones por las cuales es bueno utilizar uno u otro sistema; pero creo que lo más importante del movimiento Linux es que verdaderamente le da al usuario la oportunidad de elegir.

En principio, como me identifico bastante con la filosofía de la distribución Ubuntu, y por ser una de las más amigables hacia usuarios como yo, decidí darle una probada. No sólo me parece que es una excelente distribución, que en sí misma ofrece muchas "ediciones", tanto para niños como para adultos. En mi caso, siendo (o al menos intentando ser) cineasta, me decanté por la opción del Ubuntu Studio, enfocada hacia la producción multimedia.

La opción que yo elegí es sólo una de muchas. Basta entrar a la página web de distrowatch para darse cuenta de la cantidad de distribuciones que se presentan para las necesidades de cada usuario: distribuciones pequeñas para móviles, livianas para poder aprovechar computadores viejos, servidores, locales para ciertos idiomas... La verdad sólo cuando uno se da un paseo por esos lares se da cuenta de que cuando se decide utilizar un sistema Windows o Mac, realmente está entrando en un molde que no presenta muchas opciones a la hora de adaptar el sistema a nuestras necesidades.

En particular lo que más me llama la atención es la cantidad de opciones que existen en Linux. Hace unos años, la cantidad de programas existentes para Linux eran el gran defecto, hoy son la gran virtud. Ayer instalé la suite ofimática más popular, OpenOffice, y no me funcionó del todo bien para el esquema de trabajo que quiero utilizar. Al final me pasé a Abiword con Gnumeric y listo... Y lo mejor, ¡no hay que pagar un centavo por nada! Cada uno de estos programas funciona gracias al aporte de cientos de usuarios que mejoran el programa de acuerdo a sus propias necesidades.

Claro que utilizar este sistema no es del todo color de rosa. Por más orientado al usuario que esté, siempre existe la necesidad de tener cierto dominio de computación para poder solventar los pequeños baches en el camino. ¡Ahora mismo estoy peleando con el juego Sauerbraten para que reconozca mi tarjeta de sonido! Sin embargo, es mi elección trabajar en un sistema que me presenta estos retos, porque siento que al final del día, cuando solucione el problema, habré aprendido algo más de computación... Y eso es algo que me puede ayudar cuando algún programa de edición me de algún error extraño en pleno render.

Ahora bien, no soy de los que quieren y pretenden que Linux destruya a Big Gates o Steven Jobs. ¿Que Microsoft y Apple mantienen esquemas de negocios que me parecen arcaicos y que no comparto? Vale, pero no por eso me parece que deban dejar de existir. Como dije en un principio, mi PC cuando arranca me da la opción de comenzar con Windows o con Ubuntu. El que yo como usuario pueda decidir en qué sistema y entorno trabajar, es lo que verdaderamente me parece poderoso.

jueves, 13 de diciembre de 2007

El verdadero saqueo

Gran parte de la opinión pública nacional (y diría yo, hasta continental) maneja la creencia de que la diferencia entre los países “desarrollados” y los países “en vías de desarrollo” tiene su causa en que los primeros saquean los recursos de los segundos. Yo creo que es verdad. Lo que en mi opinión merece una profunda reflexión es precisamente el apartado referido a los “recursos”.

En pleno comienzo del siglo 21, la mayoría del planeta ha dejado atrás conceptos como el mercantilismo para dar paso a la sociedad del conocimiento. Este concepto, que da preponderancia al capital humano como el recurso más valioso que tiene un país, parece darle cierto espacio humanista al tradicional enfoque tecnócrata del capitalismo.

Yo creo que este nuevo tipo de pensamiento tiene bastante razón, y para ello me remito al caso particular de Japón. Es una de de las economías más poderosas del mundo (incluso forma parte del G8), y se encuentra en una pequeña isla que apenas y tiene riquezas naturales. De todos los miembros del G8, Japón es probablemente el país con menor cantidad de superficie dedicada a la agricultura, y sin embargo es uno de los que más produce. ¿La razón? Tecnología de punta. Es así como el principal recurso de Japón no es el aluminio, ni el cobre, ni el petróleo, y ni si quiera el suelo fértil. Su recurso más preciado es su población; es decir, los japoneses... y de ésos sí que tienen bastantes.



En nuestro país, lamentablemente las elites económicas y políticas siguen dándole un enfoque bastante mercantilista al tema de los recursos. Nos meten entre ceja y ceja que somos un país rico porque tenemos petróleo, como si eso fuese el recurso más importante de nuestro país. Caso a estudiar, el paro petrolero del año 2002, cuando en represalia por este paro político fueron despedidos millares de trabajadores del sector. Contrario a las aspiraciones vengativas de la medida, muchos de ellos se encuentran en mejores condiciones laborales, trabajando en petroleras de otras latitudes y ayudando al desarrollo de otros países.

Cuando yo pienso que las grandes potencias del mundo saquean nuestro recurso más preciado, no me refiero ni al petróleo, ni al aluminio ni a nuestra selva amazónica. Las grandes potencias nos están quitando todo nuestro personal calificado, en gran parte por el conformismo de unas empresas a las que no les interesa invertir más en el bienestar de sus trabajadores, y en parte por un gobierno que promueve el éxodo de cualquiera que no proclame el eslogan de “patria, socialismo y muerte”.

Mientras siga el enfrentamiento político, la inseguridad y el desempleo, probablemente muchos venezolanos calificados decidirán emigrar, y países como Canadá y Australia seguirán haciendo su agosto llevándose a nuestra población calificada. No nos extrañe entonces que la brecha entre los países ricos y pobres siga creciendo, puesto que los países grandes se llevan a nuestro recurso más preciado: los venezolanos.