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viernes, 20 de junio de 2008

Individualismo vs Socialismo


Soy individualista, sí… ¿Es eso verdaderamente tan malo? ¿O es que acaso se ha tergiversado el significado de éste término, confundiéndolo con avaricia, usura y mezquindad?

Entiendo el individualismo como la capacidad del individuo de decidir qué es lo que quiere hacer con su vida. De ser libre y de tener derecho a ser. Y creo también que debemos tener fe en que cada individuo quiera desarrollarse a sus máximas capacidades en beneficio de la sociedad.

Debe ser el individuo quien elija hacer bien a la sociedad, puesto que cualquier intento de la sociedad por obligarlo a servirla más que socialismo, se parece más al fascismo. La cuestión es que es un fascismo bajo cuerdas, porque en vez de seguir las órdenes de un dictador con rostro y apellido, se impone la dictadura del proletariado, por parafrasear a Marx.

“Proletariado”, “pueblo” y “bien común”, son dos palabras que me aterran, principalmente porque quienes la usan están convencidos de que el “pueblo” son ellos, y los demás son gusanos, apátridas, burgueses, etc. Pero, ¿quién define quién es pueblo y quién no? ¿Quién nos dice cuál es ese “bien común”?

El individuo es un ser viviente, mientras que la sociedad es un concepto abstracto. Creo que sólo alguien que ha leído demasiados libros (o demasiado pocos y del mismo tema) puede creer que poner un concepto abstracto por encima de un ser vivo es una buena idea.

Insisto, creo en el individualismo porque hay que tener fe en que los individuos podemos ser buenos. ¿O es que acaso se pueden hacer sociedades “buenas” con individuos “malos”? Esperemos que los individuos, cada uno a nuestra manera, decidamos esforzarnos por construir mejores sociedades, independientemente del “modelo” social o económico elegido.

sábado, 1 de diciembre de 2007

El concepto de “pueblo”

A principios de este año tuve la oportunidad de trabajar en un documental sobre el pésaj o pascua judía. Sentado en la sala de edición, revisé y escuché cantidad de entrevistas a rabinos y autoridades religiosas judaicas. En medio de tantas frases, hubo una del rabino Pynchas Brener que todavía recuerdo con claridad: se refería al éxodo del pueblo judío al salir de Egipto, y cómo el vagar por el desierto los ayudó a construir el concepto de pueblo, y luego dijo “cuando los judíos dijimos: tu alegría es mi alegría, y tu dolor es mi dolor”.

La frase parece casi un cliché, pero creo que dentro de esa sencillez está muy bien definido el concepto verdadero de pueblo. Escribo esto en un momento en el cual Venezuela pareciera estar dividida en dos; dos mitades tan enemistadas que una se alegra con el dolor de la otra. El concepto de “pueblo” pareciera haberse perdido, en un momento en el cual un grupo de venezolanos sólo piensan en pasarle por encima a todo el que piensa diferente. Ahora existe un concepto abstracto de “pueblo” que sirve para justificar cualquier cosa. Así como en el pasado los estados religiosos justificaban cualquier acción inhumana amparados en la “voluntad de Dios”, los estados políticos de la actualidad lo hacen amparados en la “voluntad del pueblo”, un concepto ambiguo, abstracto y muy fácil de manipular.

Mañana será un día difícil para el país. Probablemente unos celebrarán y otros tendrán dolor. Ojalá los que celebren, no lo hagan para jactarse del dolor de otros. Después de todo, se supone que formamos parte de un mismo “pueblo”.