martes, 7 de octubre de 2008

Adiós a las izquierdas y derechas

En una interesante entrada de Blogacine, el autor describe de excelente manera el impacto de la actual crisis económica a nivel mundial. Uno de los comentarios más acertados e impactantes, compara el intervencionismo del Estado norteamericano en el mercado con la caída del Muro de Berlín. En lo personal, creo que al sistema gringo se le vienen viendo las costuras desde hace rato con los subsidios a la agricultura y la industria del metal. Después de todo, se supone que son ellos los principales promotores del “mercado libre”, ¿o no?

En realidad, creo que ese antiguo dilema de derechas e izquierdas (importado de Europa, además) murió con el siglo XX. En principio, como se comentó en una entrada anterior, es muy difícil para la gente de la generación Y en adelante defender un sistema político, cualquiera que sea, ya que sienten que ninguno los representa ni vela por sus intereses. Y razón tienen.

Un minuto de silencio por las ideologías


En principio, es fácil ver cómo los países que siguieron una doctrina pura terminaron chocando contra la pared que significaba su propia ideología. Por un lado, los países que decidieron casarse con el bloque comunista terminaron suprimiendo tanto la iniciativa individual que terminaron cediendo ante las mismas masas que supuestamente querían proteger. La razón es sencilla: este tipo de sistemas nunca velan por el bienestar general, sino por lo que ellos creen que es el bienestar general. Más importante aún, se olvidaron que a fin de cuentas, las masas no son más que un conglomerado de individuos... Y predirle a una persona que renuncie a su individualidad en beneficio de lo que unos pocos burócratas del comité del partido consideran que es lo mejor para el país, no dista demasiado del funcionamiento corporativo que la “dictadura del proletariado” dice combatir.

Por otro lado, la derecha con su retórica de libertad y progreso, terminó colapsando ante un fenómeno que muy inteligentemente mi padre definió en una conversación muy reciente como “La suma de todas las avaricias”... A fin de cuentas, nadie tuvo la culpa, pero todos la tuvieron. Ese exacerbado individualismo que terminó cediendo ante el egoísmo y la avaricia, llevó a las compañías y personas a olvidarse de la simbiosis que existe entre todos nosotros...

El caso venezolano

Hace tiempo hablaba de una conversación que tuve con un amigo en la cual él me hablaba de que el sistema económico que impera en Venezuela es el feudalismo, y los sucesos recientes parecen darle la razón. En un momento en el cual impera el pánico por la situación de las bolsas económicas a nivel mundial, ¿alguien se ha preocupado por la situación en la Bolsa de Valores de Caracas? No... Y no tiene por qué preocuparse; después de todo, la cantidad de capital que se mueve en ese mercado es ínfimo... Todos los venezolanos están claros en que la gran mayoría de los recursos del país se encuentran repartidos entre unas pocas familias por un lado; y la “boliburguesía” que dispone de la renta petrolera, por el otro... No hay movilidad de capital, ni movilidad social. El país se encuentra estancado.

Ayer justamente leía un buen artículo de opinión en El Universal, donde se hablaba de la situación del país. Lo que no me gustó del enfoque que le dio el columinista es que una vez más, se culpaba a las clases medias y bajas por lo que ocurre, en una frase donde se decía que seguiremos teniendo caudillos mientras haya gente dispuesta a seguirlos... Yo propondría ir un poco más allá y preguntarnos, ¿por qué hay gente dispuesta a seguirlos? Precisamente por lo que se comenta ante la entrada anterior... Si la gente siente que el sistema imperante no les va a garantizar un buen nivel de calidad de vida, indefectiblemente apostarán por un cambio. Incluso me animé a enviarle un correo a la columnista donde, de manera más tajante le decía que “mientras en Venezuela no impere un sistema liberal, sino un Feudalismo disfrazado, seguirán apareciendo Caudillos disfrazados”...

¿Cómo llegamos a esto?

En esa conversación improvisada que tuve con mi padre, y a la cual se unió mi hermana, pronto salió a relucir lo complicada que se había puesto la situación en Venezuela. Entre otras cosas, hablamos sobre cómo en Venezuela el sistema había llegado a unos intolerables niveles de individualismo que, lejos de motorizar el progreso y bienestar general, habían llegado a unos terribles niveles de competencia donde el sistema de devoraba a sí mismo. Todo el mundo defiende su parcela y nadie está dispuesto a ayudar a nadie.

Entre otras cosas, cada uno comentaba cómo esto se manifestaba en su área profesional. El resultado que vimos que teníamos en común es que todos nos habíamos aislado de nuestras relaciones profesionales porque sentíamos que éramos utilizados todo el tiempo. Y la realidad es que así es... Es algo a veces tan sutil, que es difícil que la gente lo sepa de manera conciente. Tal vez es el instinto de supervivencia, o tal vez, como plantea el siguiente documental de la BBC, se debe a una corriente filosófica y económica surgida desde los laboratorios norteamericanos durante la Guerra Fría.

Si disponen de tres horas de su vida para ver un material que probablemente les haga replantearse la manera en que viven sus relaciones con los demás, los invito cordialmente a que vean el documental La Trampa: lo que pasó con nuestros sueños de libertad de Adam Curtis. Una vez más, algo que conocí vía Blogacine. Son tres capítulos de una hora de duración cada uno y están a continuación:

Capítulo uno: Jode a tu compañero.


Capítulo dos: El robot solitario.


Capítulo tres: Te obligaremos a ser libre.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Resultados de la encuesta y consideraciones finales


Finalmente, el día de ayer cerró la encuesta titulada: ¿Qué debería hacer con mi vida? Los resultados quedaron de la siguiente manera:

  • Con un 33%, la opción ganadora fue: ¡Huye de Venezuela! Esto quiere decir que un tercio de los lectores de este blog (o al menos 7 de las 21 personas que votaron), están convencidos de que puedo tener mejores oportunidades para mi desarrollo profesional y personal fuera de las fronteras de mi país. A juzgar por el momento que paso actualmente, creo que tienen razón. Si bien esta especie de referéndum no es vinculante (digamos que es más bien consultivo), créanme que los resultados serán tomados en cuenta.

  • En segundo lugar, con un 23% se ubicó la opción: Todas las anteriores. Para resumir, esta opción consistía en una complicada serie de eventos que terminaban con mi suicidio por inmersión en algún paraíso tropical o de la polinesia. No tengo mucho que comentar, excepto que me alegra que esta opción no haya ganado.

  • En tercer lugar, con un 19 % de los votos, se ubicó la opción: ¡Únete a la rosca! Solamente 4 de las 21 personas que votaron creen que de alguna manera si me visto de la forma"correcta", si salgo a rumbear a los sitios "de moda" y si continúo "pagando piso" durante al menos unos 20 años más, existe la posibilidad de que en algún momento del 2028 alguien me de un trabajo no remunerado cargando cables en alguna productora de comerciales... Sin comentarios.

  • Con un 14%, se ubicó en cuarto lugar la opción: ¡Ahógate y termina con tu miseria! Muy parecida a la opción que quedó en segundo lugar, sólo que en Venezuela, y por tanto, mucho más económica. Créanme que tampoco la descarto...

  • Finalmente, con 9% y en último lugar, la opción: ¡Terapia y Prozac! Realmente me alegra que sólo unas pocas personas crean que estoy loco, o exagerando... Creo que a partir de la conferencia que mencioné en la entrada anterior, yo también descarté esta teoría...
Quiero agradecerles a todos por votar. En serio este es un momento muy, muy (pero vaya que bastante) difícil para mí. Sólo queda salir adelante, tocando puertas esperando que alguna se abra... Sin embargo, también es cierto que uno no puede esperar que las oportunidades vengan a uno, sino ser uno quien las busque... Y desde hace varios meses creo que las oportunidades para mí ya no están en Venezuela. Ojalá esté equivocado.

Los esfuerzos por encontrar oportunidades, serán registrados en este otro blog.

lunes, 29 de septiembre de 2008

¡Soy de la generación Y!


Hace un par de semanas tuve la oportunidad de asistir a un evento corporativo donde se presentó un video realizado por la productora donde (eventualmente) trabajo. Además de la pieza audiovisual, también tuvo lugar una conferencia relacionada con el mundo corporativo, la cual se centró en las generaciones que conviven en el entorno laboral, y cómo lograr una mejor comunicación entre ellas.

Por momentos, la conferencia me recordó pasajes del espectáculo La Pelota de Letras de Andrés López; aunque por supuesto que en este caso, si bien la exposición era más aburrida, también estaba mejor documentada. Entre otras cosas, pude entender que no estaba loco, que el terrible proceso por el que atravieso es completamente normal para alguien de mi edad y que hay muchas características que me colocan en el grupo definido como la generación Y.

Si bien es cierto que este clasificación nace en la sociología estadounidense y describe principalmente las generaciones de esa sociedad, también es cierto que muchos de estos principios se pueden aplicar fácilmente a habitantes de otros países. Principalmente, se puede ver en países occidentales donde compartirmos ciertas características (estado laico, libertades de prensa, economía de mercado abierto) y donde culturalmente estamos expuestos a una gran influencia norteamericana.

En principio, la generación Y comprende a todas aquellas personas nacidas entre 1981 y el 2000. En mi caso nací un año antes (1980), pero ciertamente, en cuanto al comportamiento me siento mucho más afín a esta generación que a su predecesora (la generación X). Entre algunas de las características principales que destacan es que son más ambiciosos, más individualistas (no egoístas), menos leales a las empresas donde laboran, cambian más frecuentemente de trabajo, quieren resultados más inmediatos y buscan entornos laborales más estimulantes. Todas estas características definen muy bien mi manera de pensar y por qué actualmente atravieso grandes problemas en el entorno laboral audiovisual venezolano.


El expositor, el Dr. Julio Fonseca de la Universidad del Sagrado Corazón (Puerto Rico) en algún momento apuntó sus baterías hacia los mismos organizadores del evento, los miembros de la junta directiva de la empresa que celebraba sus 50 años en el país. Entre otras cosas, les dijo que las empresas que sobrevivirán al nuevo milenio, serán aquellas que puedan entender mejor estos cambios generacionales y lograr captar la atención de los empleados de la generación Y. Recalcó que es importante entender sus inquietudes, su manera de pensar y brindarles un entorno laboral en el cual se puedan desarrollar.

Pueden ver un artículo relacionado con esta ponencia del doctor Fonseca aquí. También, mientras investigaba para esta entrada me topé con un excelente artículo de Paula Molinari, el cual trata sobre el perfil laboral de la generación Y. Además, recientemente tuve la oportunidad de ver un documental que creo que se relaciona mucho con respecto al por qué se están dando estas cosas, pero por su complejidad, creo que será asunto para otra entrada.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Mi nuevo blog...

La verdad, cuando intento leer este blog con ojos extraños, pareciera que lo único que hago es quejarme y después acostarme en una esquina de mi cuarto a llorar (en posición fetal). Como esto está muy lejos de la realidad (bueno, tampoco tanto), desde hace poco más de una semana vengo trabajando en un nuevo blog para colocar info más relacionada con mis proyectos, lo que esto haciendo en este momento a nivel profesional y noticias relacionadas con cine.

Todavía está en fase de construcción, pero cualquier tipo de sugerencias, críticas, aportes u opiniones en general, serán bienvenidas.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Cita peleona


"La publicidad nos tiene persiguiendo carros y ropa, trabajando en empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos medios de la historia. Sin propósito ni lugar. No tenemos Gran Guerra, ni Gran Depresión. Nuestra gran guerra es una guerra espiritual... nuestra gran depresión son nuestras vidas. Fuimos criados por una televisión que nos enseñó a creer que todos algún día seríamos millonarios... y dioses del cine... y estrellas de rock. Pero no lo seremos. Y poco a poco nos damos cuenta de ello. Y estamos muy, pero muy encabronados."
Tyler Durden en El club de la pelea.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Pre-crisis de los 30 (o por qué todo apesta) Vol. 3 + encuesta

Siempre se ha dicho que Latinoamérica es la región del realismo mágico, cosa que es cierta; sin embargo, Venezuela (especialmente Caracas) llega a niveles que son más comparables al surrealismo. Para imaginar cómo funciona cualquier cosa en el país, sólo basta establacer cuál sería su función lógica en cualquier otro país, pensar que en Venezuela se le da el uso exactamente opuesto, y listo.

Ejemplo: el hombrillo. Su función lógica es que es un espacio para que los autos accidentados se detengan... Entonces, si en cualquier país del mundo el hombrillo se utiliza para carros detenidos, ¿qué sería lo opuesto de eso? Que se utilizara el hombrillo como canal rápido... Exactamente como ocurre en Venezuela. Listo, ya establecido esto, vamos a pasar al terrible caso puntual que me afecta.


El caso Fonprocine

Debo aclarar que no siento que en el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía se me hayan cerrado las puertas jamás. Por el contrario, mi primer cortometraje lo hice financiado por el organismo (en aquella época en que se publicaban los resultados, y quienes no salían seleccionados recibían una carta explicativa de las fallas de sus proyectos [lágrima de nostalgia]). También debo aclarar que estoy a favor del pago de impuestos, especialmente de aquellos escalonados donde quienes más tienen más pagan, ayudando a disminuir la excesiva concentración de capital en pocas manos de la cual se habló en el volúmen 2.

Supongo que con ese espíritu se creó Fonprocine, un fondo destinado al financiamiento de actividades cinematográficas, especialmente la producción de películas. El financiamiento viene principalmente de canales de TV, distribuidores y productores... Y como todo fondo, está destinado a distribuir la concentración de dinero, ayudar a la creación de obras audiovisuales y fomentar la participación de nuevos cineastas... Eso parece, ¿o no?

Hace un par de semanas recibieron (en mi casa), una visita de la gerencia de fiscalización del CNAC, para avisar que teníamos que ponernos al día con el pago de tributos a Fonprocine. Yo realmente desconocía este asunto, especialment porque como bien resumió el administrador de la productora: "si fuesemos una persona natural, no cotizaríamos suficiente para pagar el Impuesto Sobre la Renta... Ahora imagínate que tan lejos estamos de pagarlo siendo persona Jurídica". Y es que nuestra productora es tan pequeña que no tenemos ni para costear oficinas... La sala de post está en mi casa...

(Claro que si lo analizamos fríamente, la mayoría de las productoras audiovisuales operan de la misma manera... La diferencia es que los dueños de esas productoras tienen casas en Altamira o Los Palos Grandes y pues, se ve como más normal)


El hecho es que Fonprocine lo paga todo el mundo. Cualquier empresa de producción debe aportar al fondo el 1% de sus ingresos brutos, es decir, sin tomar en cuenta los gastos... Lo que quiere decir que si tu empresa está dando pérdidas, igual tienes que pagar. Sin embargo, debo decir que me parece que es una buena medida para fomentar la producción de cine.

Además si analizamos las políticas de entrega de aportes del CNAC, la verdad es que están bien reglamentadas, las decisiones se llevan a cabo a través de una comisión de estudio de proyectos que representa a los diversos sectores del quehacer cinematográfico, y además (para garantizar la responsabilidad de los productores) se les exigen garantías por el monto del aporte que se les otorgará.

Ambas cosas pintan muy bien... Hasta que ponemos una al lado de la otra. Fonprocine lo paga todo el mundo, tanto productores grandes como pequeños; pero los aportes sólo lo pueden recibir aquellos productores que puedan entregar las garantías (que pueden ir desde 200 mil BsF por cortometrajes hasta un millón 500 mil por largometraje). Si analizamos el caso de una productora pequeña (como la mía) que no tiene activos por ninguno de esos montos, descubrimos rápidamente que no podemos recibir aportes de esas características... a pesar de que sí tenemos que pagar el impuesto... Entonces, como todo en Venezuela, termina siendo al revés... Tenemos un impuesto que le quita a todos para repartirle a los pocos que tienen más...


Conclusiones y encuesta

En resúmen: formo parte de un mercado laboral con una sobreoferta de profesionales en mi área. Además, por mi perfil y mi edad estoy en una especie de limbo laboral. Por un lado, me dicen que ya estoy "sobrecalificado" para la mayoría de los trabajos que se publican en empleate o CV Futuro... (aunque en realidad quieren decir que saben que alguien de mi edad no se va a calar esos sueldos).

Y con respecto a los trabajos "buenos", de esos que pagan bien, por lo general en las productoras de comerciales, pues son como una especie de fiesta por invitación. No puedes pagar por entrar, no puedes colearte... Simplemente tienes que esperar que te llegue la invitación de la cofradía, la cual es más cerrada que una logia masónica... literalmente.

Las condiciones para montar una empresa propia son más que adversas. Especialmente porque se aplica todo lo anteriormente expuesto, pero junto...

Como puedes leer, el panorama no pinta muy bien... Y si bien es cierto que ya estoy barajando opciones porque no me gusta quedarme de brazos cruzados, en este caso particular estoy tan perdido que me gustaría saber qué piensas... Sí, tú... Sé que hasta ahora me he limitado a escribir las cosas que me provocan (bueno, para eso son los blogs) y sólo he respondido algunos comentarios de los lectores que participan más activamente en el blog; pero aunque nunca hayas escrito antes, o aunque esta sea la primera vez que lees este blog, me gustaría saber tu opinión...

¿Qué crees que debería hacer con mi vida?

Las opciones son:
  1. Después de leer esto, sólo tengo dos palabras para ti: ¡terapia y prozac!
  2. Cómprate una Mac, rumbea con los panas de las productoras en el San Ignacio... ¡y únete a la rosca!
  3. En esto se convirtió Venezuela... ¡Huye mientras puedas!
  4. Necesitas irte unos días a la playa... ¡Aprovecha de ahogarte y termina con tu miseria!
  5. Todas las anteriores: ve a terapia para que te calmes, luego te unes a la rosca para que ahorres suficiente plata para que te puedas a un país con playa, y allá te ahogas.
Vota en la encuesta que aparece en la columna de la derecha. Si se te ocurre otra opción, por favor añádela en los comentarios de esta entrada.

ATENCIÓN: La votación terminó el día 30 de septiembre a las 11:59 pm, hora de Venezuela.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Pre-crisis de los 30 (o por qué todo apesta) Vol. 2

Venezuela es uno de los países con mayor número de "emprendedores" del mundo. Y pongo este término entre comillas porque en realidad, la mayoría de las veces un emprendedor es alguien que, aún teniendo estabilidad económica como empleado, decide correr el riesgo de abrir un negocio propio. En el caso de nuestro país, la mayoría de las personas se ven forzadas a hacerlo porque no tienen más opción, ya que o no tienen trabajo, o el que tienen no les alcanza para sobrevivir. El mío es el segundo caso.

Lamentablemente, el caso de los profesionales "autoempleados" no es muy diferente al resto del mundo audiovisual venezolano. La mayoría de los trabajos se consiguen en base a los contactos, porque por alguna razón, la mayoría de la gente en Venezuela que necesita cualquier servicio, en vez de buscarlo recurre al clásico: "tú no conocerás a alguien que...". Entonces los contactos no pasan a ser una forma de conseguir trabajo, sino la única. Eso trae un problema fundamental...


La rosca

La "rosca" es como se llama al grupo de personas que controlan un área. Y se les llama "rosca" porque son un círculo cerrado.

Hace algunos años yo hacía un chiste con respecto a la rosca de producción de comerciales (probablemente el sector de la producción audiovisual más rentable en Venezuela): solía decir que era un grupo más hermético que una logia masónica. Eso fue hasta hace poco más de un año, cuando comencé a investigar el tema de la masonería en Venezuela, porque estaba desarrollando una propuesta para documental. Esta investigación ocurría al mismo tiempo que comencé a mandar mi CV y mi demo a diversas productoras de comerciales... El resultado es que recibí una rápida y grata respuesta de los masones. Me invitaron a su templo y hasta a una "tenida blanca" (ceremonia a donde pueden asistir "profanos"). Con respecto a las productoras de comerciales, ni si quiera un "no nos llame, nosotros lo llamaremos". En resúmen, ahora cuando digo que la rosca de las productoras es más cerrada que una logia masónica, no es un chiste... es la triste realidad.

Ahora bien, ciertamente la "rosca" existe en todos los países del mundo, especialmente en el área de trabajo en la que me desenvuelvo. La cuestión es que hay niveles... Es como la corrupción, en todos los países del mundo hay corrupción, pero cuando el nivel es tan elevado que atenta en contra del mismo funcionamiento del sistema, impera el caos y la ley del más fuerte... La rosca en Venezuela es igual, ha llegado a unos niveles tales de concentración que posiblemente atenta contra el propio funcionamiento de la industria audiovisual. Mientras el cine y la TV en Latinoamérica avanzan en cuanto a su discurso, en Venezuela se vive una especie de letargo... ¿No tendrá que ver el hecho que la rosca sea tan cerrada? Pero más aún... ¿Por qué la rosca es tan cerrada?

¿Capitalismo? ¿Socialismo? ¡Feudalismo!


Hace una semana más o menos me encontré con un viejo amigo escritor. Era en una entrevista de trabajo para el cargo de guionista, para la cual convocaron a cierto número de escritores que aplicamos al clasificado. Mientras esperábamos en el pasillo hablando de lo mal que está la situación de nuestro mercado laboral, este amigo comenzó a hablar de la razón por la cual él considera que todo apesta, y me parece importante nombrarla acá... Me dijo algo así como "si acá hubiese capitalismo de verdad, o socialismo de verdad, la situación sería otra... pero acá lo que hay es un feudalismo".

Esa frase me recordó un libro que leí en la universidad, llamado "El Consumo Cultural del Venezolano". Este volúmen desglosaba los hábitos de consumo cultural del venezolano en cuanto a los medios tradicionales (radio, cine, televisión y prensa); pero en el interín, también analizaba las estructuras de los medios. El resultado, como bien destacó el profesor en una clase, es que la mayoría de los medios le pertenecían en su totalidad "ya ni si quiera en su mayoría" a un individuo... y en el mejor de los casos, a su familia.

"¿Ustedes creen que en un país capitalista, eso funciona así", apuntaba el profesor. "En realidad en esos países muchos medios le pertenecen a las corporaciones, sí... Pero la mayoría de estas corporaciones cotizan en la bolsa, razón por la cual, en el fondo, cualquier ciudadano puede hacerse con una pequeña parte de esas empresas y de sus ganancias". Ese se supone que es el sentido del capitalismo, que el capital fluya, que haya oferta, que no existan monopolios ni oligopolios, y que todos los individuos (y no sólo una pequeña parte) puedan hacerse con los medios de producción.

Venezuela es tan feudalista que verdaderamente a nadie le interese lo que ocurra con la Bolsa de Valores de Caracas. El capital que se negocia allí es ínfimo. La movilidad de dinero es casi nula. Todo le pertenece a un pequeño grupo de familias acomodadas (prácticamente desde tiempo de la colonia) y la otra mitad (las ganancias de PDVSA) están en manos del gobierno... Basta darle un vistazo a la clasificación de Transparencia Internacional para tener una idea de qué manera se distribuyen esos recursos.

Claro, hay quienes piensan que la salida a este callejón sin salida de concentración de capital es el socialismo...


¡Muajajajajajajajajajajajajajaja!

(Sigue en el volumen 3)