martes, 15 de enero de 2008

Manipulación en la ficción y manipulación en la realidad

Creo que seguir hablando de todo el asunto de los rehenes en Colombia es llover sobre mojado. Es muy interesante sentarse a reflexionar sobre agendas ocultas, pero una vez que esas agendas se hacen tan evidentes, no se puede decir nada que no se lea en las mismas declaraciones en prensa. Lo único que puedo añadir como venezolano es mi vergüenza al ver a nuestro Ministro del Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, “felicitando” a las FARC por su lucha. Habría que ver qué piensan los venezolanos que tienen familiares secuestrados por las FARC al respecto, sobretodo cuando se supone que ese Ministro, junto al de Defensa, son quienes se deberían defendernos de estos grupos insurgentes que secuestran dentro de nuestras fronteras.

Pero es bueno parar de hablar de este asunto, al menos por los momentos. Creo que es mejor reflexionar un poco sobre el tema de la manipulación, tanto en la ficción como en la realidad. Después de todo, en entradas pasadas comparé la situación de rehenes (una realidad) con una telenovela (una ficción). ¿Por qué hice esta comparación? Por una razón muy sencilla, porque los medios dan el mismo tratamiento de manipulación tanto a la ficción como la realidad.

Los géneros de películas (terror, suspenso, comedia, acción) existen para que la audiencia sepa cómo va a ser manipulada. Un grupo de profesionales de la comunicación hicieron su mejor esfuerzo para manipularlos al punto de hacerlos llorar, reír o asustarse. Ese es el trato. Y nosotros como audiencia lo sabemos… De hecho, ¡esperamos ser manipulados! Si compramos una entrada para ver una película cómica y no nos parece divertida (en otras palabras, no nos manipulan bien) nos sentimos decepcionados.

Lo bueno de la producción de ficción es que es un contrato que dura lo mismo que la película. Si bien puede ocurrir que en la noche no puedas dormir si viste una película de miedo demasiado buena, o te estés todavía riendo de algunos chistes de alguna comedia, sabes que la realidad que viste en la película se quedó en la sala de cine. Ya te reíste, ya lloraste… Por dos horas te escapaste, pero luego te devuelves a tu aburrida vida.

Ahora bien, en la manipulación de la realidad ocurre todo lo contrario. Ya en una entrada anterior se habló sobre el miedo y cómo es utilizado por los gobiernos. Y es que en la realidad, muchos medios de comunicación (privados y públicos) aplican exactamente los mismos métodos que se utilizarían en una película. Nos manipulan al punto de que sintamos miedo o lloremos.

El problema es que Ingrid Betancourt no es un personaje de ficción, por ende nuestra indignación no termina cuando apagamos la TV. Lo mismo ocurre por el miedo que se pueda sentir por Al Qaeda (en el caso de los gringos) o sufrir una invasión norteamericana (en el caso de la mitad de los venezolanos), o de que el Gobierno nos vaya a aplastar por completo (en el caso de la otra mitad). Lo cierto es que basta ver los medios para saber cómo nos manipulan como si todo fuese una película.

Pero nuestra vida es una función de la cual no nos podemos salir. Tal vez, simplemente debamos aprender a que esa manipulación no nos afecte en nuestro día a día. Que muera cuando apaguemos la TV, igual que ocurre con la ficción… Después de todo, ¿no hay mucha ficción en los cuentos de cualquier gobierno del mundo?

3 comentarios:

Hosted by: nessita dijo...

100% de acuerdo con esta reflexión...

Vamos a tratar de convertir nuestras películas de terror gubernamentales en comedias.. a ver que sale.. haha

Saludos!

stone25 dijo...

En EL PADRINO hay una escena en la que Michael Corleone (Al Pacino) y Kay Adams (Diane Keaton) dicen algo así como:

Mike: Mi padre no mata gente. Eso lo hacen los presidentes y los senadores.

Kay: Qué ingenuo suenas! Los presidentes y los senadores no matan gente.

Mike: Vamos, Kay. ¿De veras crees eso? Quién es el ingenuo entonces?



Es universal. Es mejor ni ponerse a buscar la verdad, pues hace rato está casada con la mano que mece los hilos económicos... haz una prueba elemental: mira la misma noticia en varios periódicos.



buen artículo, HAL. No pares ahora...

HAL9000 dijo...

Gracias a ambos por los comentarios... Sé que tengo el blog abandonado. Espero pronto colocar más entradas.

Salu2.